viernes, 1 de noviembre de 2013

Cumpleaños de Shelly, noche de Halloween.


Noche de Halloween, al menos en la dimensión humana.
A las 00:00 será el cumpleaños de Shelly y hoy voy a recogerla para que venga a la dimensión humana, le dije que tuviera preparada las maletas, como siempre, no me ha hecho caso.
Shelly no quiere irse de állí, lo sé, pero no quiero apartarme mucho de mi hermana pequeña y ya es muy tarde para volver a la dimensión invisible, tengo una vida aquí, tengo amigos, tengo a mery. No me puedo ir allí, Shelly no quiere separarse de Fresa y Perton. Cuando llego le consigo convencer de que solo será durante un día, para que vea cómo es y, que si quiere, puede dejar la maleta allí, ya que no le voy a obligar a vivir en una dimensión que no quiere.
También es verdad que le estoy pidiendo demasiado, le estoy pidiendo del lugar donde creció y la estoy separando de las únicas personas que le quedan para llevarla a un sitio donde no podrá hacer amigos a menos que encuentra seres no-humanos en la dimensión humana.
Ya es la hora. Shelly y yo salimos de la dimensión invisible, le agarro fuerte de la mano para que no le pase nada. Estamos en Londres, conforme avanzamos por las calles vemos distintos letreros que fascinan a Shelly. Noelia me ha dejado una tarta para Shelly en la cocina, así que cuando le enseño mi casa y ve la tarta se pone muy contenta. Le debo una a Noelia. Le doy un beso en la mejilla a Shelly y le digo “Felicidades renacuaja” le hago cosquillas y me pega un codazo. Vale, no hacer cosquillas a Shelly, debería haber aprendido ya de tantos codazos en la cara que he recibido que a Shelly no le van las cosquillas.
Esta noche se queda a dormir en mi casa, por la mañana la tengo que llevar a la dimensión invisible, Perton y Fresa la estarán esperando a la entrada del túnel dimensional.
Tengo que encontrar una solución a todo esto, o acabaré distanciándome de mi hermana.

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