domingo, 5 de enero de 2014

Rosalie [Narrado por ella misma]



Salí del piso de James,  llamé a un taxi.  Movimientos que en cualquier otra circunstancia habrían sido normales, pero no esta vez.  Sé que no puedo hacerle feliz, debería olvidarlo todo y seguir mi vida. Lo sé, debería.
Llego al aeropuerto, la gente me mira. Odio que me miren, sobretodo odio que me miren porque estoy llorando. No sé dónde voy,  mis pies caminan sin vida hacia una cola ya vacía, hacia un lugar donde sé que no me voy a sentir bien,  hacia el mismo infierno voy caminando, porque hacia el mismo infierno puedo llegar a caminar por él.
Me monto en el avión sintiéndome vacía, más que de costumbre.  Llego allí, tal vez le llame “allí” porque hace tiempo que ni siquiera tengo un hogar. Cuando me doy cuenta se aglomera gente a mi alrededor, en el hotel,  mi hotel.
¿En qué me he convertido? ¿Qué tengo? Nada, tengo un montón de dinero, un hotel y un agujero perforándome el cráneo porque si no, no me explico cómo demonios puedo ser tan gilipollas y dejarlo todo pasar.
Me aparto de la gente y avanzo por un pasillo vacio, llego a mi habitación. Las cosas revueltas, está como lo dejé. Media botella de whisky en el suelo que decido terminarme en un momento y muchos recuerdos de esta idiota que arriesga lo que no tiene y acaba perdiendo.
Me tiro a la cama mirando el techo y la vista se vuelve borrosa.  Me pellizco las muñecas, soy actriz y cualquier marca de corte involucraría un escándalo así que ahí me quedo, inerte sobre un montón de fibras que ya no se distinguen de mi.
Me muerdo los labios, por un momento me recuerda a James, aún me sabe a Whisky demasiado. Y empiezo a no entender nada, y me pongo nerviosa, una ansiedad de repente se apodera de mi y no lo evito, grito. Tiro esa maldita botella de whisky a la pared, esa estúpida botella de whisky… Y después me lamento por haberle hecho daño. Y tengo tentaciones de correr,  salir corriendo y dar marcha atrás a todo. Pero no puedo joder, no puedo.
Llaman a la puerta, la bloqueo. Miro el suelo, cristales rotos.  Cojo uno y rajo las sábanas.  Podría hacer fácilmente una soga, podría terminar con todo y ser como la botella de Whisky. Porque creo que me he cansado y me doy cuenta demasiado tarde que he sido demasiado fuerte durante demasiado tiempo. Estoy desecha, no soy más que una acumulación de mentiras y promesas sin cumplir que pretende firmar te quieros sinceros en cheques en blanco. No puedo estar detrás de cada persona que me importa reviviéndolos una y otra y otra vez mientras yo llevo muerta hace tiempo y nadie viene a salvarme. No viene nadie a salvarte y te quedas ahí . No viene nadie. Y sé que la culpa es mía, por arriesgarme, por intentar ser algo que no puedo ser, por intentar hacer feliz a alguien cuando realmente no sé ni hacerme feliz a mi misma por hablar cuando la garganta me grita que llore y por callar cuando los ojos  me susurran gritos. Callé gritos que jamás debía haber callado. Me enfado,  de repente.
Estoy demasiado cansada de ser la fuerte. Abro la puerta de una vez,  es el director de teatro. Renuncio a mi profesión de actriz y poco a poco renuncio a la vida.
Me siento como si estuviese caminando en círculos. En el mismo círculo vicioso una y otra vez.  Esta peonza se ha cansado de girar, me guardo en un cajón para que me tiren o me recojan a los años de estar encerrada, pero siempre seré una peonza.  Un ser  inerte, que te divierte y cuando te cansa lo guardas o lo pierdes, parezco muy bonita girando, pero cuando no me giran no soy más que un trozo de madera.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Archivos de la dimensión invisible.-4 [Medalla a la estrategia, origenes]


La guerra seguía y Tom se hundía en si mismo. No hablaba con nadie y por su mente parecía pasar los días y las noches en un oscuro camino oscuro en busca de la nada.
Quería olvidar, pero cada pequeño detalle estallaba en su cabeza cada segundo de cada hora del día. No, no podía olvidar, no podía olvidar sabiendo que su hermana le necesitaba, sabiendo que sus padres murieron por su culpa, sabiendo que condenó a una de las personas que más amaba a vivir encerrada entre las paredes de un manicomio. Y no, sabiendo que estaba afectando a familias que no tenían nada que ver con él.
La guerra se daba por perdida. Ya no quedaban más soldados en el norte, los spilnoks atacaban por el este de la dimensión invisible, la cuna del arte. Miles de obras, manuscritos, todo se perdió salvo unos cuantos cuadros que consiguió evacuar un viejo apasionado del arte.
El frío acechaba aunque se acercaba primavera, la primavera podría ser su muerte fácilmente.
Eso significaba comida, y la comida escaseaba para ambos bandos. O matas, o te matan.
“Los spilnoks devoran todo lo que encuentran, ya sea un animal o a tu mejor amigo, los guía la supervivencia y no poseen sentimientos” Esa frase retumbaba en la cabeza de Tom, el primer día de campamento en introducción sobre el enemigo fue la primera frase que escuchó pero provocó mucho más en Tom que en cualquiera de los otros jóvenes soldados.
Las tardes de soledad de Tom se basaban en entrenarse, se pasaba horas entrenando, no quería hablar con nadie y si sentía dolor aumentaba el ritmo de los entrenamientos.
La gente ya lo daba por perdido a Tom, a la dimensión invisible, a sus vidas. Estaban perdidos por el simple hecho de no darse cuenta de que para poder atravesar un túnel, aunque de miedo y sea oscuro y largo, hay que adentrarse en él.
Consideraron a Tom enfermo mental y gracias a esto empezó a escuchar conversaciones que le eran muy útiles. Empezó a escuchar comentarios sobre el organismo de los spilnoks, sus estructuras, sus maneras de pensar y sobre todo la frase que siempre retumbaba en su cabeza “los spilnoks devoran todo lo que encuentran, ya sea un animal o a tu mejor amigo, los guía la supervivencia y no poseen sentimientos”. Llegado a este punto se sentía un spilnok, se sentía un ser grotesco, apartado. Casi ni se sentía, sin sentimientos, como un spilnok, guiado por el único motivo de seguir vivo, y solo seguía vivo para su hermana pequeña, Shelly. A los pequeños los refugiaban campamentos subterráneos de alta seguridad al igual que a la comida y a los instrumentales médicos.
Tom empezó a practicar con la química. Cada noche se colaba en el laboratorio a altas horas de la madrugada. Mezclaba sustancias guiándose por lo que había escuchado y experimentaba con unos peces  que no podían usarse de alimento ya que esa especie en especial no era comestibles. Realmente solo eran peces porque vivían en el agua pero no se parecían en nada a los de la dimensión humana. Allí los llamaban dubiones. Los dubiones eran animales acuáticos que emitían un sonido agudo solo perceptible dentro del agua con los que adormecían a los depredadores. Estos peces poseían escamas más fuertes de lo normal, algunos afirmaban que podría tratarse de una mutación de plomo, el caso es que no eran comestibles.
La primera semana no pasaba con los peces nada, o eso creían todos, incluido Tom, pero pronto los peces empezaron a mutar, perdieron miembros que les impedían moverse poco a poco, empezaron a volverse agresivos contra ellos mismos, se atacaban a ellos mismos, su sistema inmunológico se volvía contra ellos y en dos semanas todos los peces murieron irremediablemente.
Cuando los superiores se enteraron de esto Tom pasó unas dos horas explicándole a los científicos de la base militar cómo lo había hecho y cómo había llegado a la conclusión de que la mezcla de esas sustancias provocaban tales daños. En apenas dos días Tom había conseguido que toda la atención se centrase en él, un simple chico de 15 años había creado el arma química más letal que habían conseguido hasta entonces. Acudía a reuniones de estrategia pero nunca sugería cosas, escuchaba en silencio como todos ideaban estúpidos y descabellados planes para ganar unas milésimas de segundos, a Tom solo lo tomaban en serio en los laboratorios, empezaron a probar con los venenos, mataba a cualquier bestia y cuanto más grandes más eficaces resultaban ser. Perfeccionaron el veneno, los seres terrestres no tenían ninguna posibilidad, a las horas perdían la capacidad de moverse.
En una de las reuniones de estrategia Tom, cansado de escuchar a personas proponiendo ganar tiempo para esconderse mejor, alzó la voz.

  • Eso no sirve.- Dijo Tom al oír a uno de los comandantes proponer que pusieran más minas para evitar que los spilnoks avanzaran. El comandante le miró de una mala forma pero Tom era el que mejor sabía fabricar venenos que parecían más eficaces que las minas así que no podía reprocharle nada.
  • Mira niño, si estás aquí que sea para hacer algo, no para impedirnos la supervivencia. Así que, si tienes una idea mejor, cuéntanosla, ¿no crees?
  • Si no puedes con el enemigo...Únete a él.
En ese momento todos en la sala miraron a Tom con cara de indignación pensando que había perdido totalmente la cabeza.
  • A ver, éxplicate. ¿No pretenderás que nos convirtamos en unas de esas bestias?
  • No, es solo...Hay que atacarles desde dentro. Los daños superficiales no les harán nada. Podemos envenenarlos pero...-Antes de que Tom terminara la frase el comandante la siguió con un tono algo más preocupante, serio y a la vez interesado.
  • Tendríamos que atravesar la frontera hacia tierras spilnoks.
  • Exacto
Al momento todos los de la sala empezaron a murmurar pues todos entendían que aunque lo que estaba proponiendo Tom era un pase seguro a la muerte podría salvar miles de vidas. Tom estaba proponiendo adentrarse en tierras que ya habían arrasado y habitado los spilnoks, era una locura, los spilnoks eran capar de encontrar a su alimento a un kilómetro de distancia por su olfato y en ese momento la dimensión invisible y sus habitantes eran su alimento. Sobrevivir a un spilnok era algo extremadamente difícil, y el hecho de que Tom consiguiese meses antes sobrevivir a uno y ayudar a la supervivencias de otros niños de menor edad fue un tema muy hablado entre los invisibles.
Volver a esas tierras equivalía a la muerte, y morir devorado por un spilnok era una de las peores muertes inimaginables.
Tras un largo murmullo un señor mayor que, como Tom, siempre permanecía callado habló.
  • Cómo lo hacemos.
Tom tomó aire y empezó a hablar. El plan en si era sencillo, se le podría haber ocurrido a cualquiera. Coger el veneno, perfeccionarlo aún más, infiltrarse en tierras spilnoks, hacerse uno de los suyos y atacar desde dentro. No se habló del viaje de vuelta, todos sabían que ese viaje no existía. Tras trazar el plan las siguientes reuniones fueron de muchas más horas en las que principalmente preguntaban a Tom cómo proceder.
En apenas unos meses, el chico inocente y delgaducho de 15 años que parecía no importar a nadie estaba dirigiendo a toda la dimensión invisible, y esta ni siquiera se daba cuenta.
Tom estaba dispuesto a hacer el camino de ida, pero ese camino, no tenía vuelta.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Cumpleaños de Shelly, noche de Halloween.


Noche de Halloween, al menos en la dimensión humana.
A las 00:00 será el cumpleaños de Shelly y hoy voy a recogerla para que venga a la dimensión humana, le dije que tuviera preparada las maletas, como siempre, no me ha hecho caso.
Shelly no quiere irse de állí, lo sé, pero no quiero apartarme mucho de mi hermana pequeña y ya es muy tarde para volver a la dimensión invisible, tengo una vida aquí, tengo amigos, tengo a mery. No me puedo ir allí, Shelly no quiere separarse de Fresa y Perton. Cuando llego le consigo convencer de que solo será durante un día, para que vea cómo es y, que si quiere, puede dejar la maleta allí, ya que no le voy a obligar a vivir en una dimensión que no quiere.
También es verdad que le estoy pidiendo demasiado, le estoy pidiendo del lugar donde creció y la estoy separando de las únicas personas que le quedan para llevarla a un sitio donde no podrá hacer amigos a menos que encuentra seres no-humanos en la dimensión humana.
Ya es la hora. Shelly y yo salimos de la dimensión invisible, le agarro fuerte de la mano para que no le pase nada. Estamos en Londres, conforme avanzamos por las calles vemos distintos letreros que fascinan a Shelly. Noelia me ha dejado una tarta para Shelly en la cocina, así que cuando le enseño mi casa y ve la tarta se pone muy contenta. Le debo una a Noelia. Le doy un beso en la mejilla a Shelly y le digo “Felicidades renacuaja” le hago cosquillas y me pega un codazo. Vale, no hacer cosquillas a Shelly, debería haber aprendido ya de tantos codazos en la cara que he recibido que a Shelly no le van las cosquillas.
Esta noche se queda a dormir en mi casa, por la mañana la tengo que llevar a la dimensión invisible, Perton y Fresa la estarán esperando a la entrada del túnel dimensional.
Tengo que encontrar una solución a todo esto, o acabaré distanciándome de mi hermana.

martes, 22 de octubre de 2013

ARCHIVOS DE LA DIMENSIÓN INVISIBLE. MEDALLA AL VALOR PARTE 3.

Tom inconsciente en el suelo, había caído en el error de dar demasiado. Dio demasiada fuerza y demasiados alientos. Hay hasta quienes decían que alguien que llevara a todos esos niños a cuestas durante todos esos kilómetros sin beber ni comer dándoselo todo a aquellos niños debía de ser un ángel. Tom no tuvo mucho tiempo de pensarlo ya que nada más llegar entró en coma. Nadie supo nunca muy bien por qué, hay quien dice que antes de entrar en coma susurró "Annie" pero claro, eso nunca lo sabremos.
Por suerte Tom despertó del coma a las dos semanas. En ese tiempo los niños a los que salvó ya estaban más fuertes aunque Tom aún seguía muy débil. Los niños contaron a las personas del campamento como había actuado Tom en tales circunstancias, a la semana le otorgaron la medalla al valor por tal mérito, pero aún no había recibido la medalla a la estrategia. Una estretegia por la cual pudieron vencer la batalla contra los spilnoks. Tom estaba ausente, durante un mes estuvo ausente. No hablaba, casi no se movía en presencia de gente. Algunos psicólogos lo dieron por perdido, decían que había entrado en una laguna mental indefinida, que se había hundido. Pero lo que no sabías es que Tom estaba planeando una venganza. Se lo debía a sus padres, se lo debía a Shelly, su hermana pequeña, que aunque ellla consiguió sobrevivir la habían marcado de por vida y sobretodo,  se lo debía a su pueblo, se lo debía a él mismo. Él fue quién provocó la guerra y él sería el que la acabaría. Y cuando Tom tiene algo claro nadie le echa atrás. En esos momentos se sentía muerto por dentro, pero no quiso dejar que nadie más muriera por su culpa. Él sabía que respiraba, y sabía que las cosas podían cambiar, él las cambiaría.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Tom. (Contado por Noelia.)


Tom vivía en la dimensión invisible. Cuando la guerra acabó la dimensión invisible le cedió a Tom una gran casa a las afueras, una mansión algo polvorienta pero habitable. La remodelaron e hicieron nuevos ajustes de defensa ya que Tom se convirtió en un alto cargo militar, y siempre hay gente a los que las palabras “alto cargo” les bastaban para odiar a una persona. A pesar de tener grandes sistemas de seguridad Tom no se sentía bien viviendo allí, tampoco quería vivir en su antigua casa donde murieron sus padres y menos obligar a Shelly a vivir en una casa enorme y vacía, así que Tom pagó una casa, no muy grande pero para nada pequeña para Perton y Fresa y Shelly sefue a vivir con ellos para no estar sola. Tom ahora ejerce como tutor legal de Shelly y Perton como tutor legal de Fresa, aunque sean sus respectivas hermanas.
Tom se fue a vivir a mi casa durante un tiempo. Los días que mi hermana estava en la universidad, Tom, dormía en su habitación. El resto de días Tom dormía en el sótano de mi casa, mi padre se llevó un mes pensando que se había colado un gato. Yo, para hacer la gracia le llamaba “el gato invisible”. Después de ese mes Tom se fue con la excusa de que se estaba aprovechando demasiado de mi casa y que además, viviendo en mi casa estaba infringiendo la ley otra vez, si no se iba sería cuestión de tiempo que le pillaran.
Tom se fue a Londres por medio de las vías invisibles (1).
Allí, un día cualquiera de esos que hace frío y parece que va a llover pero que solo sirven para llevar un paraguas seco en la mano, los conoció.
Estaba entrando a un bar de una callecita aparentemente tranquila y cuando levantó la mirada había una pelea impresionante. Un tío borracho agredió a un camarero por no querer pagar la cuenta y el camarero insistirle, al fondo del bar había una chica que estaba...¿Aplaudiendo? Acababan de romper una botella de Brandy en la cabeza del camarero y ella estaba...Entusiasmada. Tom se preguntó cuantos años podría tener esa chica, le llamó la atención. No le echó más de 17 y se preguntó qué haría una menor de edad sola aplaudiendo en medio de una pelea así, paro de preguntárselo cuando se dió cuenta de que él también era menor de edad. La chica estaba sentada al lado de un hombre, algo mayor de ella que llevaba una chaqueta negra y bebía de una botella de whisky que ya estaba en las últimas. De vez en cuando la chica y aquel hombre comentaban entusiasmados aquella pelea, a Tom le resultó una curiosa escena, lo que Tom no sabía es que estaba viendo a Mery y a James en ese momento, aunque ellos no se percataron de su presencia. No en ese momento.

(1) Las vías invisibles son medios de transportes (habitualmente metros) exclusivamente para la comunidad de invisibles.

La familia de Tom. [Fundamentales]


Normas fundamentales para entender la historia de la dimensión invisible.
  1. Los seres invisibles no pueden visitar la dimensión humana si son menores de 13 años.
  2. Está totalmente prohibido para un invisible relacionarse con un humano, aunque este pueda verle, ya que repercutiría en la sociedad humana. Cualquiera que lo haga tendrá su castigo correspondiente siguiendo el código penal invisible.
El padre de Tom era un ser humano, se llamaba Peter Wathever y nació en Inglaterra. Peter se fue a vivir a una temprana edad a España, concretamente a Madrid. Estudió filosofía en la universidad y en una de sus tardes en la biblioteca encontró a la madre de Tom, Sandra. La madre de Tom siempre tuvo un espíritu aventurero, y le gustaba hacer excursiones a la dimensión invisible, lo que ella no esperaba es que se iba a encontrar con un humano que no solo podía verla, sino que además se enamoró de ella, al igual que ella de él. Los padres de Tom mantuvieron la relación en secreto durante 2 años, pero se dieron cuenta de que no podrían seguir así durante toda su vida así que Peter, el padre de Tom, accedió a sufrir una mordedura de hombre lobo para así ser un no-humano. Tras eso se distanció de su familia humana, desapareció de esa dimensión y se mudó a la invisible, donde se casó con Sandra y tuvo a dos hijos, Tom, el mayor, y Shelly, su hija pequeña. Los crió felizmente junto a Sandra hasta el día del ataque spilnok, donde murieron devorados sin compasión.
Cuando Tom tenía 7 años su padre le regaló una armónica. Es el único instrumento que Tom llegó a aprender a tocar. Esa armónica es lo único que se llevó de recuerdo de su familia humana, ya que Tom no sabe de la existencia de tíos, primos o demás familia no-humana por parte de su padre. Shelly en cambio recibió numerosas clases de piano, realmente las siguió hasta hace dos años, cuando sus padre murieron. Desde entonces Shelly no suele tocar el piano.

Actualmente Tom tiene 16 años, cumple los 17 el 12 de febrero. Shelly tiene 12 años, pero el 1 de noviembre cumplirá los 13, edad con la que se permite visitar la dimensión humana.
Tom quiere alejarla de la dimensión invisible, ya que le recuerda demasiado a la manera en la que murieron sus padres y a las muertes que sucedieron allí.

martes, 1 de octubre de 2013

ARCHIVOS DE LA DIMENSIÓN INVISIBLE, MEDALLA AL VALOR PARTE 2


Archivos de la dimensión invisible

Tom estaba viendo como Fresa se escondía tras su hermano frente a los mismos spilnoks que segundos antes habían devorado a sus padres. Su hermano mayor, Perton(1), la protegía con su propio cuerpo, Tom venía con sed de venganza de la muerte de sus padres, y acababa de ver como otro chico de su edad y una niña de apenas 4 años se quedaban en su misma situación. No pensó lo que hizo, de haberlo pensado ya estarían todos muertos a estas alturas. Tom cogió el arma que había cogido del campamento militar y mató a la mayor parte de spilnoks que veían, pero se quedó sin munición ya que para matar a un solo Spilnok ya hay que usar varias balas. No pudo evitarlo y un spilnok ya había arrastrado al hermano de fresa, Tom gritó a la niña que se escondiera mientras corría hacia Perton y la niña desapareció en un segundo sin dudarlo. Tom golpeó al spilnok en lo que se puede decir que era el morro y le desfiguró la cara, al oler sangre los otros spilnoks acudieron rápido y empezaron a devorar al spilnok herido, Tom se echó a Perton al hombro, que se había desmayado y se escondió, llamó a Fresa en un tono de voz que no percibieron los spilnoks y huyeron hacia el campamento del sur. Los spilnoks ya habían tomado el norte.
Perton siempre fue un chaval tímido, tal vez algo arisco, pero sabía proteger a los que quería y a su hermana la quería más que nada en el mundo, pero esta vez él no pudo salvarla, era demasiado peligroso. Tom gracias a los conocimientos que adquirió en el campamento militar de medicina mínima consiguió que Perton se manteniera más o menos vivo. De vez en cuando Perton susurraba cosas sin sentido, el nombre de una chica, Alexa. Tom desconocía a la chica y no se entretuvo demasiado en eso.
En el camino al sur no vieron más spilnoks, pero tendrían que darse prisa si no querían que les alcanzasen el resto.
Las ciudades ya estaban evacuadas, se ve que alguien había previsto el ataque spilnok, Tom no se paró a pensar demasiado en cómo Fresa, Perton y sus padres estaban todavía allí y se dedicó a mantenerlos con vida todo lo que pudo, pero sus fuerzas también tenían un límite y llevar al hombro a un chico de 14 años semi-muerto y tener que llevar a su hermana pequeña y asustada durante 3 kilómetros no era fácil, sobretodo porque ya era de noche, y la poca visibilidad le jugaba malas pasadas. Llegando al campamento encontró a unos niños encerrados en un derrumbamiento, tal vez provocado por la avalancha spilnoks. Cuando Tom llegó al campamento de un poco más al sur los médicos empezaron atender a los niños y a Perton, pero Tom había hecho demasiado esfuerzo, su ignorancia lo había llevado a una debilitación extrema, y allí mismo, sobre el suelo se derrumbó entrando en coma.



Nota al pie:
(1): Perton es un chico de la edad de Tom, nunca coincidió con él en ninguna clase ya que iban a distintos centros de enseñanza. Perton era un chico tímido blanco de bastantes bromas de sus compañeros de clase ya que solía tener muchas enfermedades o alergias que le hacían parecer debilucho, pero Perton es fuerte y valiente, algo que queda demostrado cuando protege a su hermana con su propio cuerpo. Después de lo sucedido Perton nunca dejó que le hiciesen el blanco de alguna broma y empezó a mostrar una personalidad mucho más fuerte. Perton tiene el pelo negro, es algo bajito, pálido de ojos celestes y delgado.