miércoles, 7 de agosto de 2013

7-8-2013

Voy a casa de Mery con pizza, creo que va a creer que intento hacerla engordar o algo porque cada vez que voy a su casa le llevo chucherías, chocolate o comida basura.
Estoy comiendo la pizza y hablando con Mery, entonces termino de comer y voy a fregar los vasos cuando noto que Mery me mira raro. ¿Por qué me mira así? Tanta es la curiosidad que tengo que no lo puedo evitar. Voy hacia ella y le agarro de los brazos, por un momento tuve miedo de hacerle daño. Le pregunto que por qué me mira así y me dice que me nota raro. ¿Raro? Pero si ella hace unos días estaba llorando porque se sentía culpable de que yo estuviera tristan ¿y yo soy el que está raro? Le pregunto que si lo que me dijo Yequi es cierto pero se queda callada y me esquiva la mirada. Mierda. No no no no, no me esquives la mirada, ¿por qué lo haces? ¿Por qué me privas de tus ojos? ¿Me castigas? No soporto que me prive así que hago que me mire a mi y le vuelvo a preguntar que si lo que dijo Yequi es cierto. Me dice que es verdad que estaba triste y una parte de mi me hace más idiota de la cuenta y me impulsa a abrazarla. Decido que odio a esa parte sensiblera de mi que me domina y me mueve a su antojo pero no sé como hacer que esa parte de mi deje de dominarme. Mery se aparta y se va al sofá y yo siento como la vergüenza se apodera de mi. Tom,  eres un idiota, ¿QUÉ COÑO HAS HECHO? TOM, SAL DE AHÍ. CAGANDO LECHES. YA. Decido hacer caso a mi parte sensata e irme evitando mirar a Mery a los ojos. Antes era ella la que me privaba de sus ojos y ahora me privo yo porque sé que no podré irme si los sigo mirando. Me voy a casa y me quedo igual que antes. Confuso.

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