sábado, 28 de septiembre de 2013

23-9-13


Oigo a Yequi decirle a Noelia que Mery ha desaparecido. Salgo a buscarla, está lloviendo a cántaros.
Dios, Mery no aparece, llevo buscándola demasiado tiempo, estoy demasiado cansado. Vuelvo a casa y me encuentro a Mery dormida en mi sofá.
Dios, está en pijama, no lleva ni zapatos, está empapada y congelada. La llevo a mi cama y decido quitarme la chaqueta y ponérsela para que entre en calor. Sigue helada.
Está temblando. La abrazo intentando darle calor como pueda, se despierta, está muy débil. Ya parece no estar muerta de frío, intento besarla y abrazarla cada vez que puedo, tengo miedo a que se ponga peor. Empiezo a notar el cansancio de las horas buscando a Mery y al parecer me afecta al cerebro porque cuando me quiero dar cuenta estoy besando a Mery y bajando la mano más de lo que debería. Me doy cuenta de que no lleva pantalones porque le preste una camisa mía, le queda muy grande, pero aún así no hace la misma función que un vestido. e estoy pasando de la raya, lo sé, pero no puedo evitar que me guste sentir su piel. Se me pasa por la mente meter la mano bajo la camisa y mi mano muere. Se queda quieta, ya ni sube ni baja. Me gusta que me abrace, me gusta verle dormida, me gusta...Demasiado. Le acaricio el pelo con miedo a despertarla y acabo yo dormido. Ojalá pudiera dormir todas las noches así con ella.

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