Archivos del mundo de Tom
Tom se despidió de sus padres con un abrazo y se fue al campamento militar. El padre de Tom habría estado en la guerra también de no ser porque él no era un invisible y no era su guerra.
Los primeros días eran instructivos, pasados esos días servía de informador del campo enemigo y un poco después Tom empezó a ayudar a cargar con la artillería al campo de batalla.
Tom siempre observaba cada pequeño detalle. La profundidad de la tierra, las huellas de los spilnoks, su olor... Hasta los cadáveres que dejaban a medias. Solían dejar muchos cadáveres a medias, despedazados por la cara o con algún brazo desmembrado. A Tom no le resultaba agradable verlos, ya que en cualquier momento podría encontrarse con la cara desfigurada de un conocido, pero sabía que de alguna forma podría sacarle ventaja.
Día tras día Tom aprendía cada vez más cosas, a manejar más armas y mejores. A emplear modos de camuflaje, a
entender textos spilnoks, pero sin duda, lo que de más ayuda le sirvió fue el conocimiento que adquirió sobre venenos.
Cuando ya era casi invierno habían perdido a tanta gente que los que sobrevivieron eran personas que nunca habían estado en campos de batalla o los militares más expertos, Tom obviamente no era de los militares expertos.
La vida en el campamento militar se hacía demasiado complicada, se les acababan las ideas y no paraban de llegar notificaciones de muertes de familiares, entre ellos, un día, llegó.
Tom estaba con unos cuantos venenos que había encontrado en el almacén cuando su amigo Oliver, uno de los pocos que sobrevivieron llegó. Empezó a hablarle muy apenado, Tom no sabía que pasaba pero sentía miedo, Oliver no conseguía decirlo, cuando lo dijo la cara pálida de Oliver se había convertido en un lienzo en blanco con dos ojos profundamente negros mirando a Tom con cara de pena. Los padres de Tom habían sido atacados por los spilnoks, los habían devorado mientras dormía. Tom frustrado tiró el botecito de veneno al suelo rompiéndolo en mil pedazos y salió corriendo de la base, estaba nevando, ya era invierno, últimamente los spilnoks ya no atacaban por diversión, ya no dejaban restos de carne sin comer, atacaba el hambre y también se notaba en el campo enemigo. Tom estaba saliendo cuando vio huellas de spilnoks a lo lejos, sintió una rabia tremenda, se cargó con la primera arma que vio y salió corriendo tras las huellas sin que nadie notara su ausencia. Cuando quiso darse cuenta las huelas se habían adentrado en la ciudad y un spilnok estaba acechando a una niña pequeña. Una niña a la que Tom conocía demasiado bien para no intervenir. A unos metros estaban los cadáveres de los padres de la niña, a la que todos sus conocidos llamaban fresa por una extraña adicción a las mismas, aunque realmente se llamaba Sahar. La niña solo tenía 5 años, solo lloraba en ese momento, sus padres ya no estaban vivos y su hermano, que tenía la edad de Tom intentaba defenderla del spilnok protegiéndola con su propio cuerpo.
[El resto se pondrá en las entradas siguientes a esta]
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